15/2/18

DESMONTAJE DE LIBROS



    DESMONTAJE, LIMPIEZA Y REPARACION  DE LIBROS

En casi todas ocasiones, a menos que nos entreguen un libro en rama[1] o se trate de una leve reparación, hay que desencuadernar el libro para después poder trabajarlo y realizar una nueva encuadernación.
Con este nuevo tutorial quiero mostrar como desmontar un libro formado por cuadernillos y dejarlo listo para proceder a una nueva encuadernación, para ello hay que realizar tres procesos: desmontaje, limpieza y reparación.
Normalmente los libros encuadernados de más de cincuenta años la cola que tienen está pasada, como craquelada, amarillea y si hay algún cuadernillo desprendido podemos quitar la cola adherida fácilmente con un rejón, el proceso de desmontaje es más sencillo. 

 En los libros encuadernados más recientemente utilizan una cola muy elástica y que ante temperaturas de 150 grados se funde, dado que son éstos los libros que revisten a mi entender mayor dificultad para su desmontaje voy a desarrollar este tutorial.
Tomo para ello un libro editado en el año 2001.


Es un libro con cuadernillos y la cola es la que emplean estas empresas que se dedican a encuadernar industrialmente.


El desmontaje del libro para los amantes de la encuadernación es la manera más habitual de conseguir el libro deseado (dado que en rama es bastante difícil) y encuadernarlo a nuestro gusto.



DESMONTAJE:
En primer lugar busco el centro de un cuadernillo puede ser el primero, último o los del centro no importa el orden siempre que las hojas del libro estén numeradas.


Con el rejón voy cortando todos los hilos del cuadernillo seleccionado, tengo que procurar no rasgar el papel ni taladrar con la punta del rejón …


Tranquilamente sin precipitarme voy rompiendo cada una de las costuras del cuadernillo intentando cortar solamente el hilo, para ello abro completamente el libro en ángulo de 180 grados o mayor si se deja…


Ya tengo las costuras del primer cuadernillo rotas


Cada cuadernillo de este libro está formado por 6 bifolios doblados a la mitad que conforman 24 páginas del libro, lo que hago seguidamente es tomar los 5 bifolios internos del cuadernillo,   con la mano derecha y tiro suavemente hasta desprenderlos del resto del libro… 


El sexto bifolio de este cuadernillo que no he sacado lo he dejado a propósito porque está pegado con la cola al lomo del libro y si hubiera intentado sacarlo se habría rasgado.
Continúo con otro cuadernillo, busco el centro  y empiezo a cortar los hilos…


Una vez cortado todos los hilos vuelvo a tomar los bifolios centrales de este cuadernillo dejando únicamente el exterior y tirando suavemente lo retiro del libro.


Si veo que el rejón no me sirve para cortar el hilo porque está muy escondido en el centro del cuadernillo recurro al bisturí 


Al final he retirado las partes externas de todos los cuadernillos y me ha quedado el libro con los bifolios exteriores de todos ellos pegados no solo al lomo sino entre ellos…


Queda una especie de libro fantasma…


De todos modos que he probado para despegar los cuadernillos: congelando el libro y golpeando el lomo para que salte la cola, este método maltrata el papel y además la cola no salta tan fácilmente como indica algún  video que circula por la red, o bien con  una plancha caliente para fundir la cola y desprender los cuadernillos, este método es bastante pringoso porque la cola se funde y suelta una especie de resina aceitosa que impregna el lomo del cuadernillo y lo mancha irremediablemente;  el método de la gasolina es a mi entender el menos malo y el que utilizo.
Un bote de gasolina para recargar mecheros, que se puede encontrar en estancos o en bazares chinos, es todo lo necesario y además se puede guardar fácilmente para sucesivas ocasiones. 


Aplico directamente con el bote de gasolina a la unión de la hoja con la tapa del libro, en la siguiente imagen aparece la zona humedecida con gasolina con una flecha, la mancha y el olor de la gasolina desaparecen al poco tiempo.


A este mismo bifolio le aplico gasolina directamente por la parte posterior, por la unión del siguiente bifolio,


Y antes de que la gasolina se seque tomo este bifolio y tiro de las dos hojas a la vez aumentando la tensión poco a poco comprobando que la hoja se despega, si la tensión aplicada es tan alta que puedo provocar la rotura de las hojas, repaso nuevamente con gasolina ambas partes, generalmente el bifolio se va despegando lentamente conforme aplico la tensión… 


Y una vez que empieza a despegarse con esa misma tensión acabo sacando el bifolio del resto del libro.


Repito el proceso humedezco con gasolina ambas partes del siguiente bifolio y seguido tiro aumentando la tensión comprobando su desprendimiento…


Sucesivamente hago lo mismo con todos los bifolios pegados al lomo, humedezco con gasolina...


Y retiro uno a uno cada bifolio aplicando esa tensión paulatina


Al final he conseguido despegar todos los bifolios de las tapas del libro y solo me queda retirar la cola adherida a la parte interna del lomo de las tapas, con la humedad de la gasolina aplicada sucesivamente a los bifolios despegados anteriormente  se ha reblandecido la cola del lomo lo suficiente para retirarla fácilmente con el rejón.


Como se aprecia en la siguiente fotografía la cola ha saltado en trozos relativamente grandes sin estropear el lomo de las tapas.



LIMPIEZA:
Una vez que ya tengo desmontado el libro completamente tengo que prepararlo  para encuadernarlo de nuevo y lo primero que ha que hacer es eliminar los restos de cola que han quedado adheridos a los bifolios, normalmente en los orificios donde pasaba el hilo de la costura están rellenos de esta cola.
Estos restos los suelo eliminar con la punta del rejón o con un bisturí  que tenga punta redonda como el número 15


A veces aparece un filo de cola a lo largo de todo el doblez del bifolio, 


Y que al intentar separar provoca rasgaduras o cortes en el papel,  está dentro de lo habitual 


Del mismo modo repaso todos los dobleces de estos bifolios que suelen contener restos de cola.


Ya tengo el libro desmontado, los cuadernillos por un lado y las tapas por otro.


Si el libro que tengo que desmontar está formado por hojas sueltas generalmente ya tiene algunas hojas desprendidas, es el origen de que tengamos que encuadernarlo nuevamente, las voy arrancando suavemente sin aplicar ningún producto solo tirando… (Hay que comprobar antes que todas las páginas  estén numeradas)


Voy separando hojas sucesivamente y las partes que presentan más dificultad las dejo aparte para evitar rasgarlas.


A estas hojas mejor pegadas les aplico gasolina como en el caso anterior  solo tengo que dar una fina pasada para humedecer la unión con las otras páginas.


En este caso es mucho más rápido el despegue de las hojas, no precisan tanta tensión para arrancarlas.


Hay que limpiar los retos de cola, así como en el caso anterior solo tenían cola los bifolios exteriores en este caso de hojas sueltas hay que repasar cada una de ellas.


 Poco o mucho todas las hojas contienen algún resto de cola. 



REPARACIÓN:
Como hemos visto anteriormente los cuadernillos necesitan alguna pequeña reparación, sea tapar los orificios de las costuras excesivamente grandes o las rasgaduras o roturas del doblez de los cuadernillos
Para reparación de estos defectos se pueden emplear a grosso modo tres formas, todas ellas consisten en tiras de material celulósico que se adhieren al doblez del cuadernillo o a la rasgadura del papel
1    1) Cinta reparadora que se aplica con calor, mediante una plancha o aplicador de calor, es el caso del Filmoplast bien en cinta 


o en rollos

      2)  Cinta reparadora, tisú papel japonés con adhesivo que se pega mediante presión sin calor, es el caso de cintas de varias marcas: Archival, Arcare, Lineco, etc..


3)   Método clásico de tiras de papel japonés al que se le aplica cola.
Este último método es que utilizo habitualmente, tengo la opción de seleccionar el tono del papel japonés para que se parezca más al color del papel que voy a reparar y el gramaje.


Suelen tener tamaño de medio pliego 45x65 cm y el gramaje que empleo es de 45 gr/m² , lo hay desde 12 gr/m².


Doblo el medio pliego por la mitad y de nuevo otra vez más…


Para preparar las tiras de tisú necesito una regla y pincel de agua…


Doblado el tisú como aparece en la imagen siguiente y con ayuda de la regla dibujo una línea húmeda a una distancia del extremo de aproximadamente de 0,8 cm.


La flecha indica la línea húmeda por donde me permite desgarrar el papel más fácilmente…


Con un poco de práctica se consigue romper la pieza de tisú tirando con los dedos y separando la tira poco a poco…


Voy desplegando la tira recién cortada…


Para reparar todos los cuadernillos corto varias tiras del mismo modo


La ventaja que tiene el papel japonés sobre las cintas reparadoras es que posee una fibra mucho más larga y en todas direcciones de manera que al pegarse sobre la zona a reparar no hay un salto tan acusado de “grosor” y aumenta la superficie de contacto.


Seguidamente tomo un trozo de tisú tan largo como la zona a reparar o un poco más, en mi caso voy a reforzar todo el lomo del cuadernillo…


Coloco la tira de tisú sobre un acetato, puede ser una maculatura… 


Y le doy cola, esta cola puede ser engrudo o una celulósica, como metil celulosa, tilosa, o cualquiera de las que se utilizan en restauración. 


Una vez que le he dado cola a la tira la levanto con el punzón, o similar 


Voy retirando la tira de tisú de la zona de encolado tirando suavemente para que no se rompa


Y la voy colocando sobre el lomo del cuadernillo


Con la práctica este trabajo repetitivo no tiene ninguna dificultad.


Cuando está la tira de tisú colocada en su sitio la voy fijando y repasando con una plegadera hasta que quede completamente adherida al cuadernillo.


El sobrante de tisú de los extremos lo doblo hacia la otra cara del cuadernillo o bien lo dejo sobrante y lo corto con unas tijeras dependiendo del grado de refuerzo que quiera darle a ese cuadernillo 


Cada vez que termino de reparar un cuadernillo lo pongo entre dos tablas y a su vez entre algún material aislante.


El material aislante puede ser un remay, una especie de tejido sin tejer que no se pega en contacto con colas, o algo similar.


Pasado un tiempo aproximado de seis horas retiro las hojas reparadas que estaban entre tableros y el remay


Las voy doblando por la mitad porque al pegar el papel japonés ha quedado el doblez rígido,  


Y finalmente embucho cada hoja reparada con su correspondiente cuadernillo 


De tal modo que tengo el libro desmontado y reparado dispuesto para iniciar una nueva encuadernación.



Hasta el siguiente.
 M. Valero







[1] Libro en rama,  los cuadernillos están doblados, sin coser y con las marcas de corte.

1 comentario:

  1. Gracias, maestro. Llevaba tiempo echando de menos sus tutoriales. Y mucho más tiempo preguntándome cómo podría encuadernar uno de estos libros modernos, desprendiendo la cola sin maltratar las páginas. ¡Gracias!

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